Manual del buen procrastinador
La norteamericana Rita Emmett publicó hace unos años un libro de referencia para todo procrastinador que se precie, The Procrastinator’s Handbook, que aquí erroneamente se renombró Manual del Postergador.

Pues bien, en este ensayo, Emmet establece las bases de nuestras reivindicaciones a través de una teoría de la procrastinación: El temor a realizar una tarea consume más tiempo y energía que hacer la tarea en sí. Hay que advertir que el verdadero procastinador no dilata su actividad porque sea dolorosa o muy molesta. Suele ser tan sólo un poco más molesta que la que está haciendo en ese momento. Lo curioso es que cuando alguien se libera de ese tipo de adicción al día siguiente, se encuentra realmente bien. Si una persona decide utilizar la primera media hora del trabajo a responder a todas las cartas, conseguirá una envidiable tranquilidad para el resto del día.
Hay otro asunto que facilita el dejar las cosas para otro momento. Tiene que ver con la percepción del tiempo. Los procrastinadores suelen pensar que hacer algo ocupa más tiempo de lo que en realidad ocupa, que no vale la pena iniciar una cosa si no la va a terminar de un tirón, y que poco tiempo es ningún tiempo. Manejan el tiempo al por mayor y no al menudeo, que es como de hecho lo vivimos. Hay pequeños retales, huecos de tiempo entre una ocupación y otra que el procastinador despilfarra.

De verdad, no podemos evitarlo, Miss Emmett, la procrastinación es un tema muy serio. Se ha convertido usted en nuesta ideóloga.





















Suscríbete vía RSS
Suscríbete vía Email