El procrastinador y las bodas
Pienso en las bodas y me emociono. Me gusta acudir a ellas, y cuando estoy allí pensar en la mia. ¡Ay! El problema es que se lo pongo muy difícil a mi imaginación porque nunca soy capaz de llegar a tiempo, cuando logro despojarme de mis costumbres procrastinadoras y llegar ya ha terminado todo. Y es que un día de boda en la vida de un procrastinador no es fácil. Te levantas con tiempo, sabiendo que tienes muchas cosas que hacer, pero postergas y postergas… porque siempre encuentras actividades en las que perder el tiempo: entretenerte con el móvil, mirar tu correo, ver los zapping de la TV, mirar por la ventana, ver fotos de cuando eras jóven…esas cosas que solo haces cuando moneas.

Un procrastinador no prueba el cócktel. De la ceremonia al restaurante también hay cosas que hacer para el procrastinador: comprar, hacer casi la compra del mes porque tiene hambre, no puede más y se mete vestido de boda a cualquier supermercado. Su compulsión procrastinadora hace que se sienta abducido por la sección de los chocolates o por la de utensilios de cocina.
Por supuesto llevas un vestido reciclado, no te has comprado nada porque las tiendas no abrían el día anterior hasta las 2 de la madrugada, ese momento en el que te das cuenta de que no tienes nada que ponerte. Nada de ir a la peluquería porque tu nombre con fotografía incluida, está en todos los establecimientos como persona Non Grata, siempre hay algo que te impide ir.

El día de mi boda será caótico. LLegaré tarde a la ceremonia, me compraré el vestido el día anterior o la misma mañana, olvidaré invitar a gente…mucho me temo que será tal desastre que no se celebrará. El titular: Rocio, la soltera procrastinadora de oro. Me iré a buscar consejos al blog de Busco Novio de Alicia Bisso.





















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