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De cómo caí en la cuenta de que estaba procrastinando

Friday, 26 June 2009, 9:27

Tengo tres importantes exámenes la semana que viene. Llevo más de dos semanas en las que todo mi tiempo útil ha estado dedicado a ellos. Sin embargo, todavía no he empezado a estudiar. Nadie sabe que esto es así (y en cierto modo, ha sido así siempre).

Mi familia me ve encerrarme a todas horas en mi habitación, o marcharme días enteros a la biblioteca. Mi novia me espera religiosamente hasta las últimas horas del día para poder estar un rato conmigo sin por ello interrumpir mi presunta tarea. Cada vez que me preguntan: “¿qué tal van tus estudios?” o “¿has estudiado mucho hoy?”, yo respondo con equívocos, del tipo “van bien, pero tengo que ponerme más en serio”, o “son un aburrimiento, de momento hago lo que puedo y no sé cómo me va a ir”.

Tengo veintiséis años, una edad lo bastante elevada como para haber superado ya todos los problemas de vagancia y de inmadurez, en particular habiendo pasado una buena parte de mi vida estudiando. Eso pensaba yo, eso era lo que me atormentaba: el hecho de estar terminando la carrera y ser tan irresponsable o más que en los primeros años. Hace pocos días, en mi diario, (un diario es una herramienta de incalculable valor para un procrastrinador, aunque suele estar sometido a un contenido muy voluble, ya que a menudo se procrastrina también el hecho de escribir en él), escribía lo siguiente:

¿Qué me ha pasado? No lo sé. De pronto, soy incapaz de todo. La excusa de astenia primaveral es, a nivel de fechas, no coincidente. Decir deprimido sería todo lo contrario a mi situación de hoy (si bien otras veces se reveló la explicación perfecta para este mismo problema). Perezoso es una palabra que me da demasiado asco para usarla de mí mismo, y sin embargo la que más se aproxima a mi realidad – sin con todo llegar a definirme. Soy perezoso, en efecto, cuando estoy en desacuerdo ontológico conmigo mismo –toma ya: la pereza siempre se vale de grandes artimañas para esconderse. Soy, pues, perezoso, una alimaña, un vago. Porque he malogrado todos los caminos iniciados. Por esto mismo me siento incapaz de todo, pues ¿qué voy a dar yo, que en toda mi vida al final no he producido nada, a pesar de tantos propósitos brillantes y energía derrochada?

Este sentimiento de culpa es de la clase con la que todos los procrastrinadores lidiamos. El resto de la sociedad contribuye a generarnos esta culpa y desprecio de nosotros mismos, pues se da por supuesto que llegar tarde a una cita o dejar que pase el tiempo que había destinado para algo son síntomas de desidia, vagancia, incompetencia, falta de seriedad. En seguida se tacha a los procrastinadores como personas indisolublemente vinculadas a estos defectos, que sin embargo nunca coinciden con los verdaderos atributos de la persona en cuestión. Esto era algo que inconscientemente sabía, pero necesitaba conocer esta palabra (procrastrinar) para descubrirme portador de un mal de dimensiones reales, para conocer el rostro del enemigo invisible que durante toda la vida ha estado apartándome, uno tras otro, de todos mis objetivos.

Éste es un mal sin comienzo. De pequeño, estudiaba los exámenes sólo la misma noche antes del examen (lo hacía a escondidas con una lámpara que había en mi cama, desde que a los ocho años me la regalaron). El día en que salí de casa a la misma hora que, a varios kilómetros, había quedado, no sufrí un retraso, sino que estaba descubriendo un sino maldito que me produciría broncas con amigos, problemas en el trabajo, la ruina absoluta de muchas citas amorosas tras la primera noche, y una fama conocida en todos lados.

Siempre que me he presentado a un examen he dispuesto de menos tiempo que el resto de la clase. En el colegio, me dejaron varios días castigado en una sala en lugar de ir a clase, porque el jefe de estudios, que vigilaba la puntualidad, se creía directamente que me estaba riendo de él.

La procrastrinación (sin conocerlo, así lo había entendido ya) opera al modo de un mecanismo de defensa freudiano. La fuerza del subconsciente es enorme sobre la voluntad, y en este caso sustrae la atención de la tarea que nos preocupa, y la sustituye por atención a cualquier otra cosa de nuestro interés, para sí alcanzar un equilibrio emocional inmediato (a costa de hipotecar el equilibrio de más adelante).

Una persona puede, de este modo, dilapidar temerariamente un tiempo precioso que necesita para algo importante de su vida, sin ni siquiera darse cuenta de que lo hace, incluso convencido de que está actuando bien.

Pero a veces la procrastrinación adquiere mecanismos más complejos que la mera postergación de actividades o sustitución de éstas. En mi caso me vi simultaneando un año entero dos carreras cuando ya tenía serios problemas para acabar una de ellas (que al final es la única que he estudiado). Este sobreesfuerzo me provocó una crisis de ansiedad de la que tardé meses en reponerme.

A menudo, el deseo de liberarnos del estrés de una actividad que requiere nuestra atención nos adentra por un camino nuevo, que acaba generando nuevas actividades que nos generan otro estrés añadido. El problema, en lugar de ser solucionado, genera un problema nuevo que a menudo hace imposible recordar cuál es el verdadero problema que debemos afrontar, o lo dificulta excesivamente.

Estoy procrastrinando ahora mismo mientras escribo esto (en lugar de estudiar). Me di de alta en procrasting.org para contar mi experiencia, por si a alguien le sirve de ayuda. Ahora bien, no comparto todos los objetivos que esta organización persigue. Porque en mi opinión, si se diera un plazo especial a los procrastinadores el problema que tendríamos para respetarlo sería exactamente el mismo.

Me gusta la idea de saber que éste es un problema con nombre, y que si hasta ahora no he sabido corregir algo que me ha hecho pasar muy malos momentos es porque estaba luchando con un diagnóstico equivocado. Porque ni soy perezoso, ni soy vago, ni estoy deprimido, simplemente procrastrino.

Quiero comprensión, quiero ayuda, quiero dejar de hacerlo, quiero salir de aquí. Porque este problema no es un juego, porque he dejado pasar grandes oportunidades de la vida y quiero que esto deje de ocurrir. Seamos libres para procrastinar, porque sólo entonces seremos también capaces de dejar de hacerlo. Mientras tanto, cargamos con un problema, que puede ser incluso una enfermedad. Y ahora voy a ver si estudio algo…

Procrastinar en la selectividad

Wednesday, 10 June 2009, 11:07

Todavía recuerdo aquel lejano lunes en el que comencé a realizar mis exámenes de selectividad… Los nervios, el repaso de última hora y, cómo no, la procrastinación, que ya estaba bien presente en mi vida. Porque, mientras todos mis compañeros se marchaban ese mismo día por la tarde a repasar las asignaturas del día siguiente, yo me marché a casa a descansar. Una chica tiene que descansar después de tan dura prueba.

selec1

Y, claro, así me fue. Menos mal que mamá y papá me financiaron la carrera en una universidad privada, que si no…

Por eso, aunque ya seas un joven procrastinador, no debes dejar que te pase lo que ya me ocurrió a mí. Anímate e intenta hacer el esfuerzo final para aprobar en junio. Y, si no lo consigues, te voy a dejar unas ayudas para septiembre que he encontrado en el diario El País, todas ellas en forma de web:

- Selectividad.info: contiene apuntes, exámenes de años anteriores en diferentes universidades y notas de corte.

- Educaguía: en esta página puedes descargarte exámenes antiguos de todas las universidades españolas, asignatura por asignatura.

- Selectividad.net: dispone de una base de datos con cerca de 1.000 exámenes y más de 9.000 ejercicios resueltos.

- Rincón del vago. eso sí, no confundas a un vago con un procrastinador. ¡No somos vagos!

Para que te animes y compruebes que septiembre no es tan terrible, te dejo una canción que habla de este mes y me gusta mucho.

Procrastinación y geografía

Thursday, 4 June 2009, 11:07

No me gusta internet porque, como ya sabéis los que leéis habitualmente a Ricardo, internet sólo sirve para procrastinar. Y yo quiero dejarlo. O, al menos, quiero procrastinar con algo menos frívolo.

mapas1De pequeña ya me gustaban mucho los mapas…

Por ejemplo, la geografía. ¿Sabes tú, querido procrastinador, cuántas provincias hay en España? Pues puedes adquirir conocimientos mientras dejas para después tareas más importantes con estos mapas flash interactivos

Yo soy una chica muy culta y muy viajada pero, aún así, tengo mis lagunas en la materia y, por eso, me he pasado ya horas con los mapitas, situando desde las capitales del viejo continente hasta las comarcas de Andalucía, pasando por las prefecturas de Francia o los ríos de Asia.

mapas2… Aunque ahora siempre me pierdo.

Y sé que seguiré durante días procrastinando en esta web porque mis ansias de conocimiento no tienen fin. ¡Que alguien me detenga!

La frivolidad invita a procrastinar

Tuesday, 26 May 2009, 11:01

Para dejar de procrastinar un rato, me había propuesto hacer una crónica de la última edición del Festival de Cannes. Si, he estado allí. Es que padre y madre tienen muchos contactos y siempre me consiguen un pase. Porque este certamen es muy elitista y no puede ir cualquiera.

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Lo he pasado muy bien viendo las películas de mis autores favoritos: Haneke, Von Trier, Resnais, Almodovar… Y, bueno, lo de la alfombra roja no está mal, pero a mí eso de la moda y el cotilleo no me va… Aunque me puse a buscar fotos para ilustrar este post y me ha llamado la atención lo siguiente:

- Que Valeria Bruni-Tedeschi (la hermana de Carla) está liada con Louis Garrel, el hijo del director Philippe Garrel.

- Que Alain Resnais está casado con Sabine Azéma (claro, con razón sale ella en todas sus películas).

- Que el actor fetiche de Wong Kar - wai, Tony Leung, se va a casar con Carina Lau.

- Que Rachel Weisz es la pareja del director Darren Aronofsky.

- Que Sean Penn y Robin Wright se van a divorciar. Qué pena.

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Vaya, no me había dado cuenta de que la frivolidad invita a procrastinar. Se supone que iba a tener el post en una hora y ya llevo 4 y no he terminado. Se podría hacer un estudio al respecto, pero ahora tengo que centrarme en el cine de autor y olvidarme de los líos sentimentales entre los actores. ¿Podré conseguirlo? ¿Podrías tú?

5 actividades que se volverán en tu contra

Wednesday, 20 May 2009, 11:51

Tus padres te lo advierten desde que eres muy joven: no debes perder el tiempo. Recuerdo que en las clases de literatura de la universidad, nos explicaban los libros de Carmen Martín Gaite, una escritora que estaba en contra de esa expresión, “matar el tiempo“. Decía que el tiempo había que llenarlo, no matarlo ni perderlo. Pero seguro que ella no era una procrastinadora.

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Porque la mayoría de la gente piensa que las actividades que voy a citar a continuación no son procrastinación. Pero pueden apartarte de otras más importantes. Por ejemplo:

- Leer: tanta campaña de fomento lectura es fatal para los procrastinadores porque, de novela en novela, se te olvidará hasta ir a trabajar.

- Escuchar música: sí, la música clásica eleva el espíritu. Hasta el jazz o el pop lo hacen. Pero a veces has de quitarte los cascos y recordar que tienes que comer.

- El cine: es mi vicio inconfesable. Lo confieso, no puedo vivir si no veo 2 o 3 películas francesas a la semana. Es bueno para el alma pero, desde que existe el dvd, no me levanto del sofá ni para ir al baño.

- El arte: una de mis actividades favoritas es deambular por los museos pero, en una ocasión, me quedé encerrada en uno durante 2 días. No te obnubiles con los cuadros, es mi consejo.

- Internet: que digan lo que quieran. Puede ser el mayor invento de la historia de la humanidad pero ¡sólo sirve para perder el tiempo!

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¿Qué he de hacer? ¿No leer, no escuchar música, no ver películas? No acabaría sustituyendo estos métodos de procrastinación por otros? ¡Quiero una solución!

Procrastinar, un clásico

Thursday, 14 May 2009, 12:41

Quiero dejarlo. Me lo he propuesto firmemente una y otra vez pero me lo ponen muy, muy difícil. ¿Cómo abandonar la procrastinación activa cuando en internet hay cosas como esta? En la estupenda web El Poder de la Palabra me he topado con:

La cadena de radio inglesa Classic FM, efectúa cada año entre sus oyentes de todo el mundo, una votación para elegir las 100 obras más populares de los últimos 500 años. Esta es la lista del año 2008.

violin

¡Y encima puedes escucharlos uno tras otro! Mis compositores favoritos: Ravel, Strauss, Rachmaninov, Beethoven… No me puedo resistir: dejaré mi propósito de no procrastinar para dentro de un par de días… Creo que me voy a saltar la clase de violín de hoy… y es probable que la de mañana…