Procrastinar, la definición
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La verdadera lucha de los procrastinadores está en la calle. Así lo han demostrado dos activistas de PROCRASTING.org que el martes pasado atrasaron el reloj de la Puerta del Sol como símbolo de nuestra lucha contra el tiempo. Míralo con tus propios ojos.
El video es brutal.
Te animamos a que te unas a la lucha atrasando los relojes, los despertadores, las alarmas, los horarios del metro, las sirenas de las fábricas, todo lo que se te ocurra. Monta jaleo en la calle, en la oficina, en la universidad… Grábalo y envíanoslo o súbelo tú mismo a facebook.
Todo lo que puedes hacer te lo explicamos en la sección Qué puedes hacer tú
Muchas gracias por tu apoyo.
Aunque hemos tardado, lo nuestro, como buenos procrastinadores, hemos salido a la calle. ¡Las vamos a tomar! Si, hasta ahora, los procrastinadores éramos temidos y odiados por una sociedad que no nos comprendía, ha llegado el momento de que esta percepción cambie.
La gente sabrá de qué somos capaces. Contra la dictadura del tiempo, ¡procrastina!
La norteamericana Rita Emmett publicó hace unos años un libro de referencia para todo procrastinador que se precie, The Procrastinator’s Handbook, que aquí erroneamente se renombró Manual del Postergador.

Pues bien, en este ensayo, Emmet establece las bases de nuestras reivindicaciones a través de una teoría de la procrastinación: El temor a realizar una tarea consume más tiempo y energía que hacer la tarea en sí. Hay que advertir que el verdadero procastinador no dilata su actividad porque sea dolorosa o muy molesta. Suele ser tan sólo un poco más molesta que la que está haciendo en ese momento. Lo curioso es que cuando alguien se libera de ese tipo de adicción al día siguiente, se encuentra realmente bien. Si una persona decide utilizar la primera media hora del trabajo a responder a todas las cartas, conseguirá una envidiable tranquilidad para el resto del día.
Hay otro asunto que facilita el dejar las cosas para otro momento. Tiene que ver con la percepción del tiempo. Los procrastinadores suelen pensar que hacer algo ocupa más tiempo de lo que en realidad ocupa, que no vale la pena iniciar una cosa si no la va a terminar de un tirón, y que poco tiempo es ningún tiempo. Manejan el tiempo al por mayor y no al menudeo, que es como de hecho lo vivimos. Hay pequeños retales, huecos de tiempo entre una ocupación y otra que el procastinador despilfarra.

De verdad, no podemos evitarlo, Miss Emmett, la procrastinación es un tema muy serio. Se ha convertido usted en nuesta ideóloga.
A kien no le gusta echarse unas risas a costa de la gente. No lo niegues, seguro que tú también lo haces de vez en cuando. Y, claro, si encima lo haces sin correr peligro de que te deskubran los interfectos, es todavía más fácil.
Por internet, todo el mundo se ríe de todo el mundo. Y para muestra, unos botones en forma de blogs. En estas bitácoras, los autores cuelgan fotografías de hombres y mujeres poco agraciados y se mofan de su aspecto. ¡Qué malvados pero qué risa!
Badula2: fotos un pelín subidas de tono procedentes de una red de contactos llamada Badula (yo es que soy más de ligar en los bares).

Sexy People: de sexy esta people no tiene nada, claro.

Awkward Family Photos: prefiero ser un deskastado.

Oxte: se define como “una mierda de blog”. Otro que tira de las fotos de redes sociales para carcajearse del personal. Y de algún famoso, de paso.

Me tiraría las horas muertas con cualquiera de ellos. Lo que me lleva a una konclusión: procrastinar demasiado, ¿puede empujarte al mal? A ver si José Antonio Marina reflexiona sobre esto… ¡Estoy hecho un filósofo!
En Memorias de un investigador privado, el filósofo y ensayista José Antonio Marina se refiere a la procrastinación en estos términos:

La procrastinación no es un simple aplazamiento, ni es negarse a hacer una cosa. Es, sin duda, desidia, pero una desidia acompañada de complejas tácticas dilatorias. El procastinador toma la firme decisión de hacer una cosa mañana, decisión que volverá a ser aplazada con la misma resolución al día siguiente.
Tiene, pues, una gran fuerza de voluntad para actuar en el futuro, pero una débil voluntad para el presente. Es como si se diera a sí mismo un talón con fecha renovable. Una complaciente voz interior le dice que emergerá de esa noche de prórroga transformado, dotado de energías maravillosas, que harán todo más fácil. ¿Quién puede negar que es mejor acometer una tarea sintiéndose pletórico de fuerzas?
El procastinador suele ser un postergador raciocinante, que se da argumentos muy convincentes- para él- que le aconsejan aplazar la acción. Voy a someterle a un test de urgencia para que compruebe si es usted un procastinador:
1. ¿Paga frecuentemente recargos por cheques devueltos, pagos atrasados, recibos o contribuciones pagadas fuera de plazo?
2. ¿Se queda demasiadas veces en la carretera sin gasolina por esperar a repostar en la gasolinera siguiente, que tiene, por ejemplo, mejor iluminación?
3. ¿Sabe que tiene que ordenar su mesa de despacho, pero se dice que es una operación tan importante que conviene esperar al lunes o a las vacaciones para acometerla con la dedicación que merece?
4. Cuando, al fin, se decide a ordenar, ¿se limita a organizar los montones de otra manera?
5. ¿Se le acumula la correspondencia, y toma, por vergüenza, decisiones que dificultan todavía más su puesta al día? Por ejemplo, lo que podía haberse resuelto con una breve nota necesita ahora una carta larga, que se aplaza para el día del cumpleaños del receptor, para así acompañarla de un regalo. Como esta carta tampoco se escribe, decide sustituirla por una visita en la que entregará el regalo personalmente. Pero entonces, le parece lógico esperar a la vuelta de un viaje, para tener el pretexto de haberlo comprado en el extranjero. Etcétera, etcétera, etcétera.
6. ¿Le sucede con frecuencia que aguanta molestias diarias por no arreglar una avería, cambiar de televisor o comprar un destornillador más grande?
7. ¿Suele aplazar una acción porque le falta algún pequeño requisito que en ese momento se le antoja imprescindible? Por ejemplo, sólo tiene un bolígrafo de punta fina cuando a usted le gustan los de punta gruesa. Y está convencido de que con el de punta fina no se le ocurrirá nada. Así que decide aplazar la redacción de la carta hasta que consiga el boli apropiado.
8. ¿Prepara el escenario de la acción con tanta minuciosidad que ya no le queda tiempo para ejecutarla?
9. ¿Piensa que las cosas no hay que hacerlas hasta que se puedan hacer perfectas?
La última pregunta que quiero plantear a los poibles procrastinadores es: después de contestar a las preguntas del señor Marina, ¿te has convencido de que has de unirte a nuestra causa?
Para dejar de procrastinar un rato, me había propuesto hacer una crónica de la última edición del Festival de Cannes. Si, he estado allí. Es que padre y madre tienen muchos contactos y siempre me consiguen un pase. Porque este certamen es muy elitista y no puede ir cualquiera.

Lo he pasado muy bien viendo las películas de mis autores favoritos: Haneke, Von Trier, Resnais, Almodovar… Y, bueno, lo de la alfombra roja no está mal, pero a mí eso de la moda y el cotilleo no me va… Aunque me puse a buscar fotos para ilustrar este post y me ha llamado la atención lo siguiente:
- Que Valeria Bruni-Tedeschi (la hermana de Carla) está liada con Louis Garrel, el hijo del director Philippe Garrel.
- Que Alain Resnais está casado con Sabine Azéma (claro, con razón sale ella en todas sus películas).
- Que el actor fetiche de Wong Kar - wai, Tony Leung, se va a casar con Carina Lau.
- Que Rachel Weisz es la pareja del director Darren Aronofsky.
- Que Sean Penn y Robin Wright se van a divorciar. Qué pena.

Vaya, no me había dado cuenta de que la frivolidad invita a procrastinar. Se supone que iba a tener el post en una hora y ya llevo 4 y no he terminado. Se podría hacer un estudio al respecto, pero ahora tengo que centrarme en el cine de autor y olvidarme de los líos sentimentales entre los actores. ¿Podré conseguirlo? ¿Podrías tú?
No sé si ya lo sabéis, fieles lectores, pero hoy es el Día del Orgullo Friki. Es el día en el que nos exhibimos todos aquellos a los que nos gustan las figuritas coleccionables, las películas de ciencia-ficción, los cómics de superhéroes y los videojuegos japoneses.

¿Que todavía no sabes si eres friki? Si cumples varios de estos requisitos, es muy probable que lo seas:
- Tienes todo tipo de aparatejos electrónicos inservibles.
- Tienes cuenta en facebook y formas parte de las redes sociales.
- Sabes cosas que rozan lo anecdótico y lo inútil.
- Coleccionas miniaturas de cosas que te gustan.
- Tienes, al menos, un reproducción de una espada láser.

Y estaba yo pensando que, si hay un Día del Orgullo Friki, ¿por qué no hay un Día del Orgullo Procrastinador? Nuestra causa se merece eso y mucho más… Tendré que proponerlo en el próximo comité de Procrastinadores, a ver qué les parece…
Seguiremos informando.
Procrastinar es un problema que compete en gran medida a los centros de trabajo pues, en general, los procrastinadores lo pasan peor en horario la boral. Las distracciones son miles, sobre todo si trabajas delante de un ordenador.

Esto se debe a que, en ocasiones, el cuerpo y la mente no pueden acometer una determinada tarea, por muy prioritaria que esta sea. Pero si hemos de procrastinar en el trabajo, en vez de jugar en internet, podemos aprovechar para:
- Descansar la mente: si la procrastinación está generada por el cansancio, es mejor dejar de trabajar, caminar o leer algo no relacionado a la actividad profesional.
- Reflexionar sobre futuros proyectos, laborales o personales.
- Organizarse: poner en orden e-mails, papeles, archivos, cajones, etc.
- Aprender: aprovechar para navegar un poco en internet, leer o participar en redes sociales relacionadas con el trabajo.
- Networking: se puede hablar con algún colega de trabajo.
Me he dejado totalmente. Aun recuerdo cuando me hice adicto a los productos de belleza. Solo pienso en hacer esos test estúpidos que se presentan en las redes sociales ¿Qué Spice Girl eres? ¿Qué famoso eres? ¿Qué Dios mitológico eres? ¿Qué personaje de Friends eres? ¿Qué chica de oro eres? Tengo trastornos de la personalidad.

También soy fan de todas las páginas que me envían, y, si no, las busco. No puedo vivir sin pertenecer a algo. Como cuando rellenas alguna solicitud sólo porque te regalan un boli. ¡Aaaah, si es gratis…! Soy fan de todos los grupos dedicados a la adicción: a Facebook (Of Course), al messenger, a las tragaperras… Hasta adicto a las telenovelas. Mucha adicción, eso es lo que hay en la red.

Y lo peor de todo es que ME GUSTA… Reclamo a los científcos del mundo desde www.procrasting.org que se esfuercen en hallar un remedio para procrastinadores perdidos como yo. Una pócima que me aleje de los malos pensamientos proscrastinadores de perder el tiempo y perrear en demasía.